Reflujo gastroesofágico
Diagnóstico y tratamiento del reflujo en bebés y niños, distinguiendo el fisiológico del patológico.
Especialidad en problemas digestivos del niño: reflujo, intolerancias, dolor abdominal y más.
Dr. Alan Urbina Herrera · Cédula Profesional 09096566 · Cédula de Especialidad 12517037
Lo que tratamos
El gastropediatra atiende los problemas digestivos específicos de bebés, niños y adolescentes. Cada edad tiene causas y manejos distintos, y por eso requiere un especialista con formación pediátrica.
Diagnóstico y tratamiento del reflujo en bebés y niños, distinguiendo el fisiológico del patológico.
Intolerancia a lactosa, gluten, fructosa y otras. Pruebas dirigidas y plan nutricional.
Manejo integral del estreñimiento funcional, dieta, hábitos y tratamiento médico cuando se requiere.
Estudio y diagnóstico de dolores abdominales que se repiten sin causa evidente.
Identificación de la causa y manejo adecuado para evitar deshidratación y desnutrición.
Diagnóstico y seguimiento de enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y otras condiciones.
Señales de alerta
Estos síntomas merecen valoración especializada:
Si reconoces alguna de estas señales, no esperes:
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Preguntas frecuentes
Desde el nacimiento. Muchos problemas digestivos como reflujo, alergia a la proteína de la leche o cólicos del lactante se atienden en los primeros meses.
El reflujo fisiológico es común y no requiere medicamento. El patológico sí: si tu bebé no sube de peso, llora con el vómito o tiene tos persistente, conviene valorar.
Combinamos historia clínica, diario de alimentación y pruebas específicas (aliento, sangre o eliminación dirigida) según el caso.
Hacemos un plan integral: revisión de la dieta, hidratación, hábitos al ir al baño y, cuando se requiere, tratamiento médico para reentrenar el intestino.
Si los tienes, sí. Análisis de sangre, ultrasonidos, endoscopias o cualquier estudio digestivo previo nos ayuda a evitar repetirlos.
En la mayoría de los casos el reflujo del bebé es normal (reflujo fisiológico): regurgita pero crece y sube de peso sin molestias. Conviene valorarlo cuando hay poco aumento de peso, llanto o irritabilidad al comer, rechazo al alimento, vómito con sangre o verdoso, o tos y ahogos frecuentes. En esos casos agenda una revisión.
El reflujo fisiológico suele mejorar cuando el bebé empieza a sentarse y a comer sólidos, y en la mayoría desaparece entre los 12 y 18 meses. Si a esa edad persiste, o si aparecen señales de alarma, conviene revisarlo para descartar otras causas.
Lo más importante es mantenerlo hidratado con suero de rehidratación oral en tragos frecuentes; evita bebidas muy azucaradas y no le des antidiarreicos sin indicación médica. Acude pronto si hay sangre en las evacuaciones, vómito que impide hidratarlo, signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, orina escasa) o si dura más de 3 días.
Conviene una valoración cuando hay reflujo o vómito persistente, dolor abdominal recurrente, estreñimiento o diarrea que no ceden, sangrado en las evacuaciones, sospecha de intolerancias alimentarias o poco aumento de peso. Si tienes dudas, escríbenos por WhatsApp y te orientamos.
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