Fimosis y parafimosis
Valoración del prepucio que no se retrae; manejo con cremas indicadas o cirugía (circuncisión) solo cuando se requiere.
Atención de fimosis, infecciones urinarias, criptorquidia, hipospadias y problemas del tracto urinario y genital del niño.
Dr. Alan Urbina Herrera · Cédula Profesional 09096566 · Cédula de Especialidad 12517037
Lo que tratamos
El urólogo pediatra atiende los problemas del tracto urinario y de los genitales en bebés, niños y adolescentes. Cada edad tiene causas y manejos distintos, y por eso requiere un especialista con formación pediátrica.
Valoración del prepucio que no se retrae; manejo con cremas indicadas o cirugía (circuncisión) solo cuando se requiere.
Diagnóstico de la causa de infecciones repetidas y estudio del tracto urinario para proteger la función del riñón.
Detección y tratamiento del testículo que no bajó al escroto, idealmente durante el primer año de vida.
Valoración y corrección quirúrgica de la posición anormal de la abertura urinaria en el niño.
Abordaje del niño que sigue mojando la cama después de los 5-6 años, con estudio de causas y plan de manejo.
Diagnóstico y seguimiento de alteraciones congénitas de riñones, uréteres, vejiga o genitales.
Señales de alerta
Estos síntomas merecen valoración especializada:
Si reconoces alguna de estas señales, no esperes:
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Preguntas frecuentes
Atendemos desde el nacimiento hasta los 18 años. La urología pediátrica se enfoca en el tracto urinario y los genitales del niño, con un manejo distinto al del adulto.
En los primeros años la fimosis suele ser normal (fisiológica) y muchas veces se resuelve sola o con cremas indicadas por el especialista. La cirugía (circuncisión) se valora cuando persiste a mayor edad, causa infecciones, inflamación o dificultad para orinar. Cada caso se evalúa de forma individual.
Las infecciones urinarias pueden deberse a la anatomía, a malos hábitos de higiene o vaciado, o a alteraciones del tracto urinario. Consulta si hay fiebre sin causa aparente, ardor o dolor al orinar, orina con mal olor o si se repiten; en ese caso conviene estudiar el tracto urinario para prevenir daño al riñón.
Es cuando uno o ambos testículos no descendieron al escroto. Si no bajan por sí solos en los primeros meses, suele tratarse alrededor del primer año de vida para cuidar la fertilidad futura y facilitar la revisión. Una valoración oportuna es clave.
Conviene una valoración ante infecciones urinarias repetidas, dificultad o dolor al orinar, chorro débil o desviado, testículo que no se palpa, inflamación o dolor genital, prepucio que no se retrae, o si sigue mojando la cama después de los 5-6 años. Si tienes dudas, escríbenos por WhatsApp y te orientamos.
Si los tienes, sí. Ultrasonidos, urocultivos, análisis de orina o cualquier estudio urológico previo nos ayuda a evitar repetirlos y a llegar más rápido al diagnóstico.
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